4 ago. 2010

Salmón a la plancha con salsa gravlaxsås.


A pesar del nombre tan exótico, es un plato muy fácil de preparar; es un plato de iniciación, digamos. Las cantidades que indico son para una persona.

Ingredientes: un par de buenas rodajas de salmón fresco, dos limones, 100 centilitros de aceite de oliva, sal, pimienta blanca, eneldo (da igual si es fresco o del seco), un huevo, dos cucharadas de vinagre y dos cucharadas soperas, bien colmadas, de mostaza (yo uso normalmente mostaza de Dijon, pero me da que le vendría mejor una mostaza alemana, más suave).

En un recipiente llano se echa el zumo de los dos limones, ocho cucharadas soperas de aceite, un pellizco de sal y un poquito de pimienta blanca (he dicho un poquito, mucho ojo, que la pimienta la carga el diablo) y se mezcla bien. Para esto yo uso un tupperware rectangular, de poca profundidad; le pongo la tapa, hago el vacío y le pego unos buenos meneos, como si con ello le estuviera dando a Joan Clos en la cabeza.

Se toman los filetes de salmón y se remojan en la mezcla durante dos minutos por cada lado.

Se toma una sartén y se pone en el fuego hasta que esté bien caliente. Cuando esto sea así, se escurren los filetes, se baja el fuego y se ponen a dorar por ambos lados, a fuego lento.

Mientras se dora el salmón, elaboraremos la salsa gravlaxsås. Se trata de una típica salsa sueca que se toma casi siempre con el salmón. Lo bueno es que sirve para todo tipo de preparaciones de este pescado: al horno, ahumado, marinado, cocido, a la plancha, al microondas... Aunque pega muy bien con cualquier pescado en general. Yo la descubrí en Ikea, donde la venden ya preparada, aunque le echan espesantes y no es lo mismo que tomarla hecha en casa.

En un tarro pequeño, echad el resto del aceite, las dos cucharadas soperas de vinagre, la mostaza, la yema del huevo, un cuarto de cucharadita de sal (de cucharilla pequeña, eh), y un cuarto de cucharadita de eneldo. Se pone la tapa y se dan unos buenos meneos hasta que se mezcle bien. Y ya está. Tiene que quedar espesilla y agridulce. Por tanto, ojo con la cantidad de aceite o quedará demasiado líquida; depende del tamaño del huevo. Si el huevo es pequeñito, añadid otra yema, vamos...

Como guarnición, yo pondría unas patatitas peladas y cocidas al vapor. Para beber, una cerveza rubia bien fría y, de postre, sorbete de limón.

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